En pleno verano, la reserva de agua embalsada en la Cuenca del Ebro alcanza los 4.162 hectómetros cúbicos, lo que equivale al 53 por ciento de su capacidad total, según informó la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) en un comunicado difundido este lunes.
Comparado con el mismo periodo del año pasado, en 2023 la reserva se situaba en 2.999 hectómetros cúbicos, un 38 por ciento de la capacidad, lo que revela un aumento significativo en la cantidad de agua almacenada en los embalses de la región.
Además, al analizar los datos de los últimos cinco años, se observa que el promedio de 2019 a 2023 fue de 4.066 hectómetros cúbicos, es decir, el 52 por ciento de la capacidad, mientras que en 2023 se registró el mínimo nivel de agua almacenada, con 2.999 hectómetros cúbicos.
Es importante destacar que en la actualidad la reserva supera la media de los últimos cinco años, así como la cantidad registrada en 2023 y el mínimo histórico alcanzado ese mismo año, evidenciando un panorama más alentador en términos de disponibilidad de agua.
En cuanto a los embalses de la margen derecha, la situación es diferente, con una reserva actual de 232 hectómetros cúbicos, que representa el 34 por ciento de su capacidad. En 2023, en la misma fecha, se contabilizaban 264 hectómetros cúbicos, un 39 por ciento de la capacidad.
El potencial de energía hidroeléctrica estimado para esta fecha es de 2.201 gigavatios hora (GWh), equivalente al 48 por ciento de la capacidad máxima de la cuenca del Ebro, lo que destaca el importante papel que juegan los embalses en la generación de energía renovable en la región.
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