Este miércoles marcó un hito en Zaragoza, ya que el Gobierno de Aragón, mediante la sociedad pública Expo Zaragoza Empresarial, iniciaron los trabajos de renovación de la emblemática Torre del Agua. Este ambicioso proyecto no solo busca la conservación, sino que aspira a convertir el edificio en un núcleo de actividad moderna y accesible, reivindicando su papel como el nuevo "Faro de la Logística".
La iniciativa es una respuesta necesaria a las demandas sociales y tecnológicas que han surgido en la última década. La Torre, tras años de infrautilización, requiere una transformación integral que recupere su esencia y la adapte a las necesidades contemporáneas.
Los trabajos se dividirán en dos fases: por un lado, la reparación de las deficiencias estructurales y la adecuación a normativas actuales; por otro, la reforma que incluirá nuevos servicios, como un mirador en la azotea, una mejora del espacio para restaurantes y el desarrollo de salas multifuncionales en la planta baja.
La primera fase de la obra se enfocará en subsanar patologías leves, revisar las instalaciones y actualizar el edificio a las normativas que han cambiado desde la Expo 2008. Este proceso es clave para recuperar la funcionalidad de la estructura, que, con su diseño inspirado en una gota de agua, exigirá cuidadosas intervenciones para prevenir filtraciones de agua y viento. Se sustituirán elementos de sellado, asegurando un interior que brinde confort a los futuros visitantes.
Una de las características más emocionantes del nuevo diseño es la creación de un mirador en la parte superior. Anteriormente reservado para usos técnicos, este espacio ahora se transformará en una plataforma acristalada, ofreciendo a los visitantes una experiencia visual envolvente. Proceder con esta modificación requiere reformas significativas a los accesos verticales del edificio.
Además, se modernizarán los ascensores panorámicos, conocidos y apreciados por los asistentes a la Expo, garantizando que cumplan con las normativas de seguridad actuales. Esto permitirá un acceso armonioso a la nueva altura, donde se podrán disfrutar vistas de 360 grados únicas en Aragón.
Para los espacios de la planta baja, se contemplan reformas que los transformarán en salas multifuncionales, concebidas con un enfoque en la versatilidad. Estos nuevos ambientes estarán destinados a albergar actividades variadas, desde exposiciones de arte contemporáneo hasta conferencias empresariales y eventos diversos.
La visión detrás de esta reforma es que la Torre del Agua deje de ser solo un monumento estático, y pase a convertirse en un lugar dinámico donde la experiencia de los visitantes sea rica y esclarecedora.
Cuando se completen las obras, se prevé que la Torre del Agua de 2026 sea mucho más avanzada, con un sistema de gestión centralizado que controlará todas las instalaciones desde un puesto de mando contemporáneo.
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es la renovación de la envolvente del edificio, que es esencialmente su "piel", formada por parasoles y grandes lucernarios. Se trabajará en reemplazar los elementos en mal estado y en realizar una limpieza exhaustiva de los componentes metálicos afectados por la corrosión.
Con una superficie de intervención próxima a los 9.000 metros cuadrados, este esfuerzo buscará restaurar el aspecto original, borrando las huellas del tiempo y exponiéndola nuevamente a la admiración colectiva. La incorporación de una nueva iluminación exterior convertirá a la Tower en un símbolo visual dinámico y atractivo.
La conclusión de estos trabajos está programada para enero de 2027. La renovada Torre del Agua se erigirá como el corazón palpitante de Zaragoza, una ciudad que se reimagina en el ámbito empresarial y turístico. A diferencia de la Expo 2008, caracterizada por su magnitud, la nueva Torre ofrecerá una experiencia más personalizada y acogedora, manteniendo siempre su funcionalidad como un espacio versátil y en constante evolución.
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