El 28 de enero, el Ayuntamiento de Zaragoza realizó un emotivo homenaje al inicio de su pleno, guardando un minuto de silencio en recuerdo de las 45 víctimas del trágico accidente ferroviario ocurrido en Adamuz, Córdoba, así como del joven maquinista que perdiera la vida en un incidente similar en Gelida, Barcelona.
Los concejales, junto al personal que asistía a la sesión, se levantaron en señal de respeto y solidaridad por las vidas perdidas en el catastrófico accidente del tren Iryo, que se dirigía a Madrid, y el Alvia que se dirigía a Almería, ocurrido el 18 de enero en la mencionada localidad cordobesa.
La tragedia no se detuvo allí, ya que dos días después, un desprendimiento de un muro en la AP-7 llevó a un choque fatal en el que un tren de cercanías se vio involucrado, resultando en la muerte de un maquinista de solo 28 años que se encontraba en período de prácticas.
Las investigaciones en torno al siniestro ferroviario en Adamuz han comenzado a revelar posibles causas, sugiriendo que un fallo en la soldadura entre un tramo de vía renovada y otro más antiguo podría haber sido el desencadenante de este incidente devastador.
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