Valdefierro y Rosales exigen urgentemente mejores medidas de seguridad vial
Los vecinos de Valdefierro y Rosales del Canal llevan casi 20 años reclamando una conexión segura entre sus barrios, y ahora exigen acciones concretas. La única vía que une estas zonas de Zaragoza mantiene aún una velocidad de 50 km/h, a pesar de ser un área donde circulan vehículos pesados y donde peatones y VMP (vehículos de movilidad personal) transitan a diario sin muchas protecciones.
Para los residentes, esto significa vivir en un entorno donde la seguridad vial no está garantizada, con el riesgo constante de accidentes y la sensación de aislamiento. La falta de pasos peatonales con semáforos y carriles bici adecuados hace que moverse a pie o en bicicleta sea más peligroso, especialmente para familias, mayores o niños.
La realidad es que, aunque en el centro de la ciudad se limitan las velocidades y se toman medidas para proteger a los peatones, en estos barrios la situación sigue siendo precaria. La presencia de camiones y autobuses, junto con la escasa infraestructura, aumenta el peligro y el aislamiento de los vecinos, dificultando también la movilidad a pie o en transporte público.
Este problema afecta directamente a la calidad de vida de quienes viven en Valdefierro y Rosales del Canal. La falta de conexiones seguras impide que los residentes puedan desplazarse con tranquilidad, limitar la dependencia del coche y aprovechar mejor los recursos y servicios cercanos. Además, aumenta el riesgo de accidentes, algo que preocupa especialmente a las familias y a quienes tienen movilidad reducida.
Ahora, las asociaciones vecinales han pedido al Ayuntamiento que implemente medidas concretas: pasos de peatones regulados, carriles bici, limitaciones de velocidad y mejoras en la señalización. La esperanza es que, con estas acciones, se reduzcan los riesgos y se acerquen más estos barrios a una movilidad segura y accesible para todos.
Lo que deberían hacer ahora los afectados es sumarse a las movilizaciones, reclamar a las autoridades y seguir presionando para que estas medidas se conviertan en realidad. La seguridad y la integración de vecinos no pueden seguir siendo una asignatura pendiente en Zaragoza; el momento de actuar es ahora.