En Zaragoza, el pasado 11 de diciembre, el consejero de Fomento, Vivienda, Logística y Cohesión Territorial del Gobierno de Aragón, Octavio López, hizo un potente llamado a la acción durante la sesión plenaria de las Cortes. Su mensaje fue claro: la ejecución de las obras estatales en la región necesita urgentemente un impulso más decidido, así como la convocatoria de la comisión bilateral con el Ministerio de Transportes.
López destacó que es inaceptable que una comunidad autónoma que está a punto de recibir inversiones superiores a 70.000 millones de euros no reciba el apoyo necesario del Gobierno central para acelerar la realización de infraestructuras que respaldarían este notable crecimiento que se prevé en Aragón para los próximos años.
Durante su intervención, que solicitó personalmente, el consejero expuso la situación actual de las infraestructuras estatales en Aragón, haciendo especial énfasis en que los significativos retrasos, las promesas incumplidas y la falta de compromiso del Ministerio son un claro reflejo de una gestión deficiente. "Es evidente lo injusto de esta situación", lamentó.
La crítica más contundente recayó sobre la autovía A-68, conocida como la Autovía del Mediterráneo. López argumentó que el reciente tramo entre Mallén y Gallur se ha abierto con accesos en condiciones precarias, y que, mientras del lado del Burgo de Ebro a Fuentes de Ebro se espera una finalización en 2026 —muy por detrás de las promesas iniciales de 2023—, la discusión sobre la bilateralidad ha quedado en un limbo de aplazamientos.
El consejero también se preguntó sobre el estado de otros tramos cruciales, como el de Fuentes-Quinto, cuya licitación debería haberse concretado antes de finalizar el año, así como la redacción de proyectos para los tramos El Regallo-Alcañiz y Alcañiz-Ventas de Valdealgorfa, también prometidos para este mes de diciembre.
López añadió que el compromiso del Gobierno, anunciado en la reunión del año anterior, de priorizar las variantes de Híjar y Azaila, sigue sin materializarse, lo que genera una creciente frustración entre los ciudadanos y líderes locales.
El consejero no dejó de lado la necesidad de gestionar las autovías en la provincia de Teruel, como la A-25 y la A-40, enfatizando que las propuestas actuales del ministerio de sustituirlas por vías de dos carriles no son aceptables. "Nos opusimos firmemente a esta idea", subrayó López, lamentando la incertidumbre sobre la implementación de vías adecuadas.
López también rememoró un reciente episodio de caos en las carreteras, donde cientos de automovilistas quedaron atrapados durante horas en la A-23 debido a la ineficaz gestión de las infraestructuras. Criticó los prolongados plazos de ejecución para mejorar tramos de apenas 8,5 kilómetros, sugiriendo que una gestión más eficiente podría reducir esos tiempos a la mitad y aliviar los embotellamientos que afectan a la comunidad.
En su discurso, abordó igualmente las deficiencias del servicio de trenes de alta velocidad en la línea Madrid-Zaragoza-Barcelona, mencionando la desesperación de muchos aragoneses por la falta de puntualidad, mientras que el Gobierno promete un AVE a 350 km/h que, según López, no resuelve los problemas actuales.
El consejero también abogó por que el nuevo AVE a 350 km/h realice paradas en Zaragoza, para promover la movilidad en áreas como PLAZA y el desarrollo previsto de Arcosur.
En otro orden de temas, López citó la importancia de la línea de Cercanías entre Zaragoza y Huesca y la necesidad urgente de abordar la desigualdad territorial en los servicios de transporte, así como la electrificación del tramo Teruel-Sagunto en el Corredor Cantábrico-Mediterráneo. Además, instó al Gobierno español a priorizar infraestructuras transfronterizas, como la Travesía Central del Pirineo y la Línea Zaragoza-Pau-Canfranc.
En contraste, López destacó el eficaz manejo del Aeropuerto de Teruel por parte del Gobierno autonómico frente a la gestión de los aeropuertos de Huesca y Zaragoza, que son considerados deficitarios.
La sesión también incluyó intervenciones de otros representantes. El diputado del PP, Antonio Romero, exigió responsabilidades al PSOE por los incumplimientos en inversiones. En contraste, Daniel Alastuey del PSOE argumentó que la lentitud en las infraestructuras no es exclusiva de la actual gestión, sugiriendo que ha sido un problema persistente a lo largo de diversos gobiernos.
Carmen Rouco, de Vox, se unió a las críticas, acusando al bipartidismo de obstruir el progreso de Aragón. Isabel Lasobras, de CHA, hizo un llamado a abordar la justicia y la cohesión territorial en la comunidad, mientras que Tomás Guitarte, de Aragón-Teruel Existe, expresó el agotamiento de Teruel por las promesas no cumplidas.
Por su parte, Andoni Corrales, de Podemos, ironizó sobre las capacidades de López, sugiriendo que su crítica a la gestión de carreteras es una estrategia política en lugar de un verdadero esfuerzo por resolver los problemas. Álvaro Sanz de IU resaltó que la confrontación constante con el Gobierno central perjudica los esfuerzos necesarios para una colaboración efectiva.
Finalmente, Alberto Izquierdo, del PAR, insistió en la necesidad de que Aragón gestione sus propias autovías con los recursos del Gobierno central, denunciando un patrón de desinterés institucional hacia los problemas de la comunidad.
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