La reserva de agua embalsada en la Cuenca del Ebro se mantiene en niveles bajos en comparación a años anteriores, según ha informado la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE). A fecha del 8 de mayo de 2023, la reserva es de 4.074 hectómetros cúbicos, lo que representa el 51% de su capacidad total.
En contraste, en la misma fecha del año pasado, la reserva se encontraba en 6.087 hectómetros cúbicos, que era el 76% de su capacidad. De hecho, el promedio de los últimos cinco años ha sido de 6.250 hectómetros cúbicos, el 79% de la capacidad total, lo que resalta aún más la bajada de reservas. El mínimo de los últimos cinco años se alcanzó en 2019, con 5.881 hectómetros cúbicos, el 74% de la capacidad total.
En este momento, no se está superando la reserva promedio de los últimos cinco años, y se está por debajo de la cifra del año pasado y del mínimo de los últimos cinco años, que se produjo en 2019.
La reserva actual de los embalses en la margen derecha es de 415 hectómetros cúbicos, lo que representa el 61% de su capacidad. En la misma fecha del año anterior la reserva era de 537 hectómetros cúbicos, o sea, el 79%, mientras que el promedio de los últimos cinco años ha sido de 474 hectómetros cúbicos, el 70%, y el mínimo de los últimos cinco años fue en 2018, con 345 hectómetros cúbicos, el 51%.
La situación no solo impacta a la capacidad de suministro de agua, sino también a la producción de energía hidroeléctrica. La energía hidroeléctrica potencial en esta fecha es de 1.966 gigavatios hora (GWh), lo que representa el 43% de su capacidad máxima.
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