La USJ lanza un programa educativo para promover la inclusión de jóvenes con discapacidad intelectual.
El próximo año académico 2025/2026 será un hito en la lucha por la inclusión y la equidad en la educación, gracias a la nueva iniciativa de la Universidad San Jorge de Zaragoza (USJ), que pondrá en marcha un ambicioso programa formativo. Este proyecto está diseñado para empoderar a 18 jóvenes con discapacidades intelectuales, del desarrollo y del espectro autista, brindándoles habilidades para una mejor inserción social y laboral.
Durante la presentación de esta innovadora propuesta, la rectora Silvia Carrascal se mostró entusiasmada; la iniciativa es considerada el "gran proyecto de la USJ" para el año entrante. Carrascal destacó que esta acción educativa representa un "desafío" y una clara manifestación del compromiso de la universidad con la inclusión y su pasión por la educación, conceptos que están en el corazón de su misión institucional.
El evento de lanzamiento, celebrado el pasado viernes en la sede del Grupo San Valero, reunió a diversas personalidades del sector social, incluyendo a María Victoria Alquézar, directora general de Igualdad de Oportunidades del Gobierno de Aragón, y representantes de organizaciones como la Fundación ONCE y ATADES. También participaron docentes de la universidad que están profundamente involucrados en estas acciones inclusivas.
Bajo la sombría del 'Programa Unidiversidad', la USJ Diversa contará con el apoyo del Fondo Social Europeo+ y la Fundación ONCE, quienes han confiado en la institución para implementar este programa pionero en Aragón, que ya ha sido éxito en otras 31 universidades a nivel nacional tras nueve años de trayectoria.
Este programa gratuito, concebido en colaboración con ATADES y el respaldo de Down Huesca, se desarrollará a lo largo de 220 horas, repartidas entre 150 horas de clases teóricas y 70 horas de actividades inclusivas en las aulas de diversos grados. Se busca que los estudiantes se integren plenamente en la vida universitaria, beneficiándose de un ambiente compartido con sus compañeros.
Los requisitos para formar parte de esta primera edición incluyen tener un grado de discapacidad igual o superior al 33%, estar dentro del rango de edad de 18 a 30 años y ser beneficiarios del Sistema Nacional de Garantía Juvenil. Esta inclusión abre un camino hacia nuevas oportunidades para los jóvenes en el umbral de la vida adulta.
“Es increíble ver cómo 18 jóvenes se unirán a nosotros el próximo curso, enriqueciendo nuestra comunidad universitaria y aportando un nuevo enfoque a nuestra forma de educar”, afirmó Carrascal, enfatizando la importancia de esta experiencia para la autonomía de los estudiantes, aspecto esencial en su inserción en el mercado laboral.
La propuesta educativa persigue no solo cerrar brechas existentes en la educación, sino también responder a las urgentes necesidades de una sociedad más equitativa. Carrascal confía en que más entidades y empresas se sumen a este proyecto, que incluye 200 horas de prácticas en empresas y un currículo centrado en habilidades prácticas y emocionales.
Arantzazu Martínez y Ángel Comeras, parte del equipo docente, explicaron las asignaturas y enfoques del programa, remarcando la relevancia de proporcionar una experiencia universitaria envolvente que permita a los jóvenes desarrollar las competencias necesarias para su futuro laboral.
Los alumnos podrán elegir entre especializaciones que van desde la accesibilidad cognitiva hasta el comercio online, enfatizando que este tipo de formación no solo es valiosa, sino fundamental para el desarrollo de su carrera profesional.
Carrascal enfatiza que este programa es un "paso decisivo hacia la inclusión real", destacando la valentía de los jóvenes que eligen unirse a esta experiencia universitaria. La promoción de su talento será clave para garantizar su éxito en el futuro laboral.
María Victoria Alquézar subrayó también el profundo impacto que estos estudiantes tendrán en su entorno, mencionando que su perspectiva puede renovar cómo el resto de la comunidad universitaria y empresarial ve la vida y los desafíos. Los derechos de las personas con discapacidad deben ser garantizados en todos los ámbitos, desde la educación hasta el empleo, para mitigar las altas tasas de desempleo en este colectivo.
Clara Isabel Díaz, de Fundación ONCE, resaltó la necesidad de que la educación superior sea inclusiva, permitiendo a los jóvenes con discapacidad realizar una transición efectiva hacia la vida adulta. “Es un programa revolucionario que enriquecerá sus vidas y facilitará su integración social”, afirmó Díaz.
Finalmente, Félix Arrizabalaga, gerente de ATADES, calificó este evento como un avance significativo para su entidad, destacando que la educación es fundamental en el trabajo que realiza y que este tipo de iniciativas contribuyen a un entorno universitario más justo y humano, apoyando la diversidad entre su alumnado.
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