Cerca de 30,000 asistentes en el Paseo de la Independencia celebran el encuentro épico entre Aquiles y Quimera.
En Zaragoza, la celebración del Día de San Valero ha tomado un giro sorprendente y vibrante. Este sábado, la ciudad ha sido testigo de un evento sin precedentes en la historia de estas festividades, que se extienden hasta el domingo 1 de febrero. La obra "Aquiles y Quimera", que presenta dos titanes monumentales, ha transformado el Paseo de la Independencia en un escenario espectacular, atrayendo a unas 30.000 personas que han disfrutado de esta experiencia única.
La iniciativa, promovida por el Ayuntamiento de Zaragoza, combina arte y tecnología en una propuesta cultural realizada por La FAM Teatre, una destacada compañía de Castellón. Este innovador espectáculo itinerante ha llevado al público a un viaje lleno de efectos visuales y sonoros, con música, luces, fuego y pirotecnia que se entrelazan con una narrativa mitológica diseñada específicamente para el espacio urbano. A las 18:00 horas, los gigantes de Aquiles y Quimera emergieron simultáneamente desde dos puntos estratégicos: la Plaza de España y la Plaza de Aragón, llenando de magia y encanto una de las áreas más emblemáticas de la ciudad durante una hora.
Este montaje, que marca la primera aparición de estos personajes en Zaragoza, utiliza títeres de gran tamaño, ingeniosamente manipulados por actores que dan vida a estas majestuosas criaturas. Acompañados de un equipo técnico especializado, el recorrido de los titanes ha convertido el Paseo de la Independencia en un vibrante escenario al aire libre, donde la música y el diseño lumínico interactúan para crear una atmósfera fascinante.
La propuesta se presenta en cinco escenas cargadas de simbolismo, donde se sigue el despertar, el avance y el encuentro de Aquiles y Quimera. Desde sus respectivos extremos, los titanes han despertado rodeados de humo y música, avanzando lentamente entre bengalas y luces. Su encuentro ha sido un verdadero clímax dramático, lleno de tensión y expectación.
El emocionante desenlace del espectáculo ha dejado una impresión duradera; Quimera, lanzando fuego, ha sido el centro de atención mientras Aquiles le ha cedido el paso, simbolizando una momentánea tregua antes de que ambos continúen su travesía por las calles de Zaragoza, acompañados por los hábiles actores que los guían.
El acto ha llegado a su fin con una explosión de confetti y serpentinas, junto a fuegos artificiales que celebran la despedida de estas criaturas titánicas. El público ha tenido la oportunidad de inmortalizar el momento fotografiándose junto a estas impresionantes esculturas al final de la actuación.
Quimera, inspirada en la formidable criatura mitológica hija de Tifón y Equidna, personifica la eterna lucha del ser humano contra fuerzas que no puede controlar, ofreciendo una reflexión contemporánea sobre la tecnología y el poder desenfrenado. Por su parte, Aquiles, el célebre héroe de la Guerra de Troya, ha irrumpido en Zaragoza con más de cinco metros de altura y un peso cercano a los 800 kilos, alterando el pulso cotidiano de la ciudad y cautivando a todos con su imponente presencia.
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