ZARAGOZA, 15 de enero. Los responsables de Medio Ambiente y Turismo, Manuel Blasco, y de Agricultura, Ganadería y Alimentación, Javier Rincón, han manifestado este jueves en el Consejo del Agua de la Demarcación del Ebro la urgencia de avanzar en las infraestructuras hidráulicas pendientes, en línea con el Pacto del Agua de Aragón. Esta petición cobra especial relevancia ante el deterioro de los índices de sequía que afectan a gran parte de la cuenca del Ebro.
Durante la reunión de este organismo de planificación y coordinación, señalada por su importancia estratégica, el Gobierno de Aragón ha reiterado las propuestas realizadas en relación con los Documentos Iniciales del proceso de Planificación Hidrológica. Entre estos se encuentran la finalización de las obras comprometidas en el Pacto del Agua, el aumento de las dotaciones de riego y la mejora de la regulación hídrica, elementos esenciales para asegurar la disponibilidad de agua en la comunidad autónoma.
El encuentro también contó con la asistencia de Luis Estaún, director del Instituto Aragonés del Agua, y José Manuel Cruz, director general de Desarrollo Rural, quienes coincidieron en que la actual situación del agua refuerza la necesidad de estas acciones. La reunión ha puesto de relieve que los problemas hidrológicos son persistentes y requieren atención inmediata.
El más reciente informe sobre el Plan Especial de Sequía de la Demarcación del Ebro, con datos hasta el 31 de diciembre de 2025, revela que las precipitaciones han caído por debajo de la media en amplias áreas de la cuenca. Este informe señala la continuidad de condiciones de sequía en regiones como Gállego-Cinca, Aragón y Arba, Guadalope, Segre y Bajo Ebro, y algunas de ellas enfrentan ya varios meses de sequía ininterrumpida.
Ante esta situación, el Gobierno de Aragón ha subrayado la imperiosa necesidad de avanzar sin más retrasos en obras cruciales, como los embalses de Almudévar, Mularroya y Montearagón, así como en el recrecimiento de Yesa y las intervenciones planificadas en el Matarraña, las cuales fueron aprobadas de forma unánime en el Pacto del Agua de 1992 en las Cortes de Aragón.
Estas obras son fundamentales para mejorar la regulación del agua en un clima cada vez más irregular y para manejar la creciente frecuencia de episodios de sequía, tal como destaca el informe que proyecta aportaciones de agua inferiores a la media histórica en los próximos meses.
“En un contexto de sequía prolongada como el que muestran los datos actuales, sería incongruente rechazar la exploración y justificación técnica de nuevas regulaciones, o posponer la finalización de las que ya están en marcha”, señaló Blasco, resaltando la importancia de no perder tiempo en la búsqueda de soluciones.
Además, se hizo hincapié en la planificación del próximo ciclo hidrológico, solicitando que se priorice el aumento de capacidad de regulación y la búsqueda de alternativas en sistemas como el Gállego-Cinca, para aprovechar recursos no asignados y reforzar áreas con deficiencias estructurales de agua.
Por su parte, Javier Rincón, consejero de Agricultura, manifestó que la reducción de entre un 12% y un 15% en las dotaciones de agua para riego, propuesta por el Gobierno central, sería “una alteración de las reglas a mitad del partido” que generaría “una incertidumbre inaceptable” para los agricultores aragoneses.
“Las comunidades de regantes han realizado significativas inversiones en modernización y eficiencia del agua confiadas en un marco regulatorio estable. Cambios de este tipo podrían comprometer su planificación y el aprovechamiento de infraestructuras que han requerido años de esfuerzo”, subrayó Rincón, enfatizando la gravedad de la situación.
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