ZARAGOZA, 18 de diciembre. - El entorno meteorológico en Aragón se presenta como un ejemplo claro del impacto del cambio climático. Según el delegado de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) en la comunidad, Arcadio Blasco, el otoño de 2025 ha sido marcado por temperaturas inusualmente altas y una notable escasez de lluvias.
En una conferencia de prensa realizada este jueves en la Delegación del Gobierno en Aragón, Blasco desglosó el balance climático que revela las tendencias extremas que está experimentando la región. Este otoño, que abarca desde el 1 de septiembre hasta el 30 de noviembre, ha sido considerado "muy cálido", superando en 0,9ºC los promedios históricos del periodo 1991-2020.
A lo largo de estos meses, los registros meteorológicos han colocado al año 2025 entre los cinco más cálidos desde que se llevan a cabo observaciones sistemáticas, lo que indica una clara y preocupante tendencia hacia temperaturas extremas en el territorio aragonés.
En relación con las precipitaciones, el panorama no es más alentador. El último trimestre del año refleja un promedio de precipitaciones del 68% en comparación con las cifras normales del mismo periodo, lo que subraya que Aragón ha experimentado un clima "muy seco" durante los últimos meses.
De cara al invierno, que comenzará oficialmente este fin de semana, las predicciones no son esperanzadoras. Los análisis prevén un trimestre, que incluye diciembre, enero y febrero, "más cálido de lo habitual", con una probabilidad superior al 60% de que las temperaturas se mantengan en el tercio superior de la escala de calor.
En términos de lluvias, se anticipa que el próximo trimestre podría permanecer en niveles normales, aunque las probabilidades de que se sitúe en la media, tanto por encima como por debajo, parecen ser equitativas, reflejando así la incertidumbre que caracteriza a nuestra situación climática actual.
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