Tres miembros de la 'manada de Huesca' recibirán en total más de 26 años de cárcel.
El pasado 27 de marzo, la Audiencia de Huesca dictó una sentencia severa contra tres hombres implicados en la conocida 'manada de Huesca', condenándolos a más de 26 años de prisión por delitos de acoso y agresión sexual en perjuicio de una menor. La víctima, quien en el momento de los hechos tenía solo 14 años, sufrió estos ataques en el barrio del Perpetuo Socorro, entre finales de 2019 y principios de 2020.
La sentencia establece penas distintas para cada uno de los acusados. Juan Ramón G.L., conocido como 'Ñoño', y Juan Antonio G.G., apodado 'Antoñito', recibirán más de cinco años de cárcel cada uno, mientras que Mateo MN, quien tenía 21 años al momento de los hechos y posee antecedentes penales, ha sido sentenciado a 14 años y medio. Estos individuos ya se encontraban en prisión provisional mientras esperaba el juicio.
De acuerdo a la resolución judicial, los acusados fueron hallados culpables de ser "participantes directos" en la violación de la misma víctima, que ahora tiene 16 años. Antes del juicio, se llegó a un acuerdo entre las defensas de algunos acusados y el Ministerio Público, lo que resultó en condenas más leves para estos últimos.
Los hechos que quedaron demostrados revelan una serie de agresiones sexuales perpetradas por Mateo junto con otros menores. En un incidente particular, Mateo condujo a la joven a un descampado, donde la amedrentó para evitar que escapara. Posteriormente, fue 'Antoñito' quien llevó a cabo la violación, mientras otros observaban y uno de ellos grababa la escena, dejando a la víctima en una situación de vulnerabilidad extrema.
Una vez finalizado el ataque, los agresores rodearon a la joven, amenazándola con revelar el video si decidía denunciar lo ocurrido. Desde ese momento, continuaron hostigándola en las calles y la intimidaron repetidamente, llevando a cabo actos de asalto que incluso incluyeron el uso de un machete.
El acoso alcanzó su punto culminante el 3 de marzo de 2020, cuando la víctima fue nuevamente violentada en un lugar abandonado por los mismos agresores. En reiteradas ocasiones, utilizaron métodos brutales, como golpearla con palos o intentar meterla en una caseta incendiada.
El tribunal declaró que el comportamiento de los acusados fue sistemático en su intento de someter a la víctima, obligándola a realizar actos sexuales en contra de su voluntad y generando un estado de pánico constante en ella.
Además, Juan Ramón G.L. enfrentó acusaciones adicionales por agresiones a otras menores en 2020, donde también intentó abusar de ellas, aunque algunas lograron escapar. Esta prolongada serie de crímenes ha llevado a la justicia a actuar con firmeza.
Finalmente, las sentencias impuestas a los condenados incluyen múltiples restricciones durante su encarcelamiento y se extienden a un período de vigilancia tras su liberación. Se les prohibirá acercarse a la víctima en un radio de 500 metros por un tiempo considerable y deberán indemnizarla, así como a otras menores afectadas, con cantidades que suman hasta 30.000 euros, reflejando así el impacto devastador de sus actos.