24h Aragón.

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El fin de la Corona de Aragón

La Corona de Aragón fue uno de los principales poderes de la Edad Media en la península ibérica. Formada por los territorios de Aragón, Cataluña, Valencia y Mallorca, así como por los condados de Rosellón y Cerdaña, esta unión fue clave en la expansión del poder aragonés en el Mediterráneo y en la península italiana.

Unión de los reinos

La Corona de Aragón se formó a finales del siglo XII con la unión de los reinos de Aragón y Cataluña. Esta unión se consolidó con el matrimonio entre Petronila, reina de Aragón, y Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona. A lo largo de los siguientes siglos, la Corona de Aragón incorporó nuevos territorios, como Valencia y Mallorca, y extendió su influencia por el Mediterráneo occidental.

Uno de los momentos de mayor esplendor de la Corona de Aragón fue durante el reinado de Pedro III, quien conquistó Sicilia y Nápoles y se convirtió en uno de los principales monarcas europeos de su tiempo. Sin embargo, a partir del siglo XIV, la Corona de Aragón comenzó a debilitarse debido a las luchas internas por el poder y a las presiones de otros reinos, como Castilla y Francia.

Guerra de Sucesión

Uno de los eventos que marcó el fin de la Corona de Aragón fue la Guerra de Sucesión. Esta guerra estalló a principios del siglo XVIII, cuando Carlos II de España murió sin descendencia y dejó vacante el trono. En Aragón, se proclamó rey a Carlos de Austria, mientras que en Castilla se apoyó la candidatura de Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV de Francia.

La guerra se prolongó durante varios años y enfrentó a las potencias europeas en una lucha por el control de España. Finalmente, Felipe V de Anjou se impuso como rey de España, lo que supuso la unión de los reinos de Aragón y Castilla bajo una misma corona. La Corona de Aragón perdió así su independencia y su papel como potencia en el Mediterráneo.

Desintegración territorial

Tras la Guerra de Sucesión, la Corona de Aragón perdió muchos de sus territorios. Mallorca pasó a manos de la corona española, Valencia y Cataluña perdieron sus fueros y Navarra fue anexionada a Castilla. Además, Cerdeña y Sicilia fueron cedidas a Austria y Saboya, respectivamente.

Esta desintegración territorial marcó el fin de la Corona de Aragón como una entidad política independiente. Aunque la figura del rey de Aragón se mantuvo durante algunos años, su poder era meramente simbólico y su influencia real se limitaba al territorio de Aragón.

Conclusion

En conclusión, el fin de la Corona de Aragón fue el resultado de una serie de acontecimientos políticos y militares que debilitaron su poder y la llevaron a perder sus territorios y su independencia. Aunque su legado perdura en la cultura y la historia de Aragón, Cataluña y Valencia, la Corona de Aragón dejó de ser una potencia política en el Mediterráneo.