Hace 29 años, ETA secuestró y asesinó a un joven de 29 años que cambió España
Hace casi tres décadas, un acto de terrorismo marcó la historia de nuestro país: ETA secuestró y mató a Miguel Ángel Blanco, un joven de solo 29 años. Su muerte no fue en vano; impulsó un movimiento de unidad y resistencia que aún resuena hoy en día.
Este crimen generó una ola de indignación en toda España. La respuesta ciudadana fue masiva, con millones de personas saliendo a las calles para exigir justicia y condenar el terrorismo. Este espíritu de lucha ayudó a fortalecer la democracia y a derrotar a ETA, pero también dejó heridas abiertas que aún no se cierran.
El acto en Teruel ha sido un recordatorio de que el terrorismo no puede ni debe olvidarse ni relativizarse. La alcaldesa ha destacado que la historia de Miguel Ángel es un ejemplo de valentía y que, como ciudadanos, tenemos la responsabilidad de mantener viva su memoria para que nunca vuelva el terror.
Para los ciudadanos, esto significa que debemos estar atentos a la historia que nos ha marcado. La lucha contra el terrorismo no solo fue de las Fuerzas del Estado, sino que fue un esfuerzo colectivo que requiere memoria y compromiso. La desmemoria o el olvido solo favorecen que los peligros vuelvan a acechar.
Ahora, la sociedad debe seguir exigiendo justicia y verdad. Las víctimas de ETA aún esperan respuestas, y es fundamental que las instituciones trabajen para esclarecer todos los casos pendientes. Solo así, podremos avanzar hacia una democracia más fuerte y sin miedo.