El incendio en Plan sigue activo y avanza lentamente, poniendo en jaque a Huesca
Un incendio en la cima de Huesca aún no está controlado, y las llamas siguen ardiendo en zonas de difícil acceso. La orografía extrema hace que apagarlo sea casi una misión imposible.
El fuego se ubica a más de 2.000 metros de altitud, en un terreno muy escarpado y empinado. Los bomberos trabajan con helicópteros haciendo descargas precisas, pero avanzar es lento y complicado.
La superficie afectada no ha crecido mucho, entre 80 y 100 hectáreas, pero la situación sigue siendo muy delicada. La dificultad radica en las pendientes extremas y el terreno abrupto, que limita los recursos disponibles.
Para los vecinos, esto significa que la amenaza sigue allí, y que la extinción no será rápida. La calma todavía no ha llegado, y la incertidumbre de cuánto durará el incendio preocupa a todos.
Es importante seguir las indicaciones de las autoridades, mantenerse informados y evitar zonas cercanas. La clave ahora es la paciencia y la vigilancia, mientras se espera que las temperaturas bajen y ayuden a frenar las llamas.
El futuro cercano dependerá de cómo se comporten las llamas en las próximas horas y de las condiciones meteorológicas. Los afectados deben estar atentos a las instrucciones de emergencia y no bajar la guardia.