El incendio de San Juan de la Peña: ¿Estuvo la política a la altura del patrimonio?
El 13 de agosto, los bienes históricos de San Juan de la Peña estuvieron en grave peligro y, según expertos, se actuó demasiado tarde. La operación para salvar estos restos fue calificada por el Gobierno de Aragón como un ejemplo de anticipación, pero ¿qué hay de verdad en eso?
La realidad muestra que el fuego ya estaba en marcha y los bienes, que representan siglos de historia aragonesa, estuvieron en riesgo por decisiones políticas y de coordinación que parecen tardías o deficientes. La evacuación se retrasó, poniendo en jaque no solo el patrimonio, sino también la seguridad del personal que trabajaba allí.
¿Qué consecuencias tiene esto para todos? Que nuestra historia y cultura siguen en la cuerda floja. La falta de previsión y la gestión tardía pueden traducirse en pérdida de restos, algo que afectaría a la identidad de todos los aragoneses y a futuras generaciones. La historia no puede esperar.
Para los ciudadanos, esto es una llamada de atención: no basta con tener un patrimonio rico, hay que protegerlo con decisiones rápidas y bien coordinadas. La indiferencia o la politización solo aumentan el riesgo de perder lo que nos define como pueblo.
Ahora, lo que corresponde a los afectados y a la comunidad en general es exigir mayor transparencia y que las próximas emergencias se gestionen con celeridad y eficacia. La historia de Aragón no puede seguir en juego por errores políticos o falta de anticipación.