El calor extremo en la montaña pone en riesgo a quienes salen a disfrutar: ¡hay que tener cuidado!
Las altas temperaturas están haciendo que la montaña sea más peligrosa que nunca. Cada verano, más excursionistas sufren golpes de calor, deshidratación o agotamiento, y algunos necesitan ser rescatados por emergencias.
El calor puede convertir una simple caminata en una situación de emergencia si no tomamos precauciones. La clave está en planificar bien, madrugar y evitar las horas más calurosas del día, que suelen ser entre las 12 y las 4 de la tarde.
Salir a la montaña en verano requiere medidas básicas: llevar suficiente agua, protección solar, ropa ligera y evitar esfuerzos excesivos. También es importante escoger rutas sombreadas cerca de ríos o zonas con sombra, donde el riesgo de golpe de calor se reduce.
Para los ciudadanos, esto supone que hay que ser responsables. Antes de salir, consultar el pronóstico del tiempo y valorar si las condiciones son seguras. No vale arriesgarse solo por ahorrar tiempo o por querer avanzar más rápido en la ruta.
Los efectos del calor en la montaña no solo afectan a los más novatos. Incluso senderistas habituales pueden verse en apuros si no toman las precauciones. La mejor opción siempre será escuchar el cuerpo y detenerse ante cualquier signo de malestar, para evitar tragedias.
Lo que puede pasar ahora es que, si no se actúa con responsabilidad, siga aumentando el número de emergencias y rescates. La recomendación es que quienes planeen actividades en la montaña sean más conscientes y respetuosos con las condiciones. La seguridad no es opcional.