El abandono en Las Fuentes deja a 1.200 vecinos sin soluciones claras en 2026
La zona de Andrea Casamayor, en el distrito de Las Fuentes, lleva años en un estado de deterioro que afecta directamente a quienes allí viven. Sus calles, aceras y redes de agua y saneamiento están en condiciones muy deficientes, poniendo en peligro la salud y la seguridad de los residentes. La falta de inversión y acciones concretas ha convertido esta área en un lugar cada vez más degradado, en un claro ejemplo de desigualdad urbana en Zaragoza.
Para los vecinos, esto significa convivir con aceras rotas, calles sucias y problemas en las tuberías que generan filtraciones y averías frecuentes. Muchos no pueden acceder a ayudas para mejorar sus viviendas porque los costes son demasiado altos, y la falta de inversión impide que la zona reciba las mejoras que necesita. La realidad es que estas familias, en su mayoría con bajos ingresos, sienten que su barrio ha sido abandonado por las instituciones.
El Ayuntamiento ha tenido la oportunidad de actuar desde 2021, cuando el Gobierno de Aragón cedió la gestión de las calles y parques, pero hasta ahora solo ha habido promesas incumplidas y acciones superficiales. La falta de un plan claro y de inversión real ha hecho que la situación siga empeorando, afectando tanto a la calidad de vida como a la imagen del barrio. El deterioro no solo es estético, sino que también pone en riesgo la salud de quienes allí viven.
Este escenario no solo afecta a las familias, sino también a toda la comunidad. La inseguridad, las condiciones insalubres y la falta de accesibilidad hacen que muchas personas se sientan excluidas y sin esperanza de ver cambios pronto. La situación revela una gestión que ha priorizado otras áreas y ha dejado en segundo plano a los barrios más vulnerables, perpetuando desigualdades en la ciudad.
Ahora, la esperanza está en que el estudio técnico solicitado por el PSOE en 2026 permita diseñar un plan de acción real y efectivo. Los vecinos afectados deben organizarse, exigir que sus representantes prioricen sus necesidades y presionar para que las promesas se conviertan en hechos concretos. Solo así podrán recuperar un espacio que les pertenece y que, hoy por hoy, sufre un abandono evidente.