En Zaragoza, el Ayuntamiento ha alcanzado un notable progreso en su Plan Especial de Inspección de Edificios, habiendo completado el 77,04% del total del programa en las zonas de Zamoray-Pignatelli y el Casco Histórico. Hasta la fecha, los técnicos han visitado 208 de los 270 edificios proyectados para este exhaustivo análisis.
Este plan busca garantizar el deber de conservación de los edificios, enfocándose en asegurar su estabilidad y seguridad. Según el consejero municipal de Urbanismo, Infraestructuras, Energía y Vivienda, Víctor Serrano, el objetivo es reducir a un mínimo cualquier riesgo asociado con la actual condición de las edificaciones.
Desde abril del año pasado, las inspecciones han revelado que 49 edificios están en un estado físico y administrativo óptimo, mientras que 109 presentan incidencias menores. No obstante, 46 edificios requieren atención inmediata por problemasde mayor seriedad. Además, hay cuatro inmuebles a los que aún no se ha podido acceder para realizar la inspección.
En términos generales, el 75,96% de los edificios inspeccionados (158 de los 208) se considera que están en condiciones aceptables, aunque es imperativo llevar a cabo mantenimiento en algunos casos para evitar agravamientos futuros, como ha señalado Serrano.
Por otro lado, se ha detectado que el 22,12% de los edificios presenta problemas significativos que requieren intervención urgente. En un caso del 1,92%, los inspectores no han podido acceder a los inmuebles para su evaluación.
Entre los problemas más comunes identificados, las humedades destacan como el principal inconveniente, afectando al 54,81% de las propiedades. Esto incluye la necesidad de reparar manchas, corrosión en elementos metálicos, y filtraciones diversas, que requieren acción inmediata por parte de los propietarios.
El segundo problema más frecuente se relaciona con las fachadas, donde el 50,96% de los edificios debe emprender trabajos de pintura y arreglos en su estructura externa. Asimismo, un 39,42% debe atender mejoras en sus sistemas de saneamiento, lo cual incluye tuberías y conexiones, y en paralelo, también se registra la urgencia en revisar techos por posibles fallos.
El consejero subraya que las demandas de reparación son variadas, abarcando desde la atención a la estructura y los balcones hasta problemas de plagas como termitas y la presencia de fibrocemento.
Asimismo, se ha solicitado a cerca del 40% de los edificios revisados que actualicen su Inspección Técnica de Edificación (ITE), un requisito legal que los propietarios deben cumplir para asegurar la seguridad y la habitabilidad de sus inmuebles.
El Plan de Inspección continuará hasta 2026, cuando se planea haber analizado en profundidad todos los edificios contemplados en el proyecto, con la expectativa de extender estas acciones a otras áreas de la ciudad.
Para facilitar el trabajo, se ha organizado el territorio en 14 secciones donde los inspectores, compuestos por un equipo multidisciplinario, llevarán a cabo las revisiones, contando con el apoyo de la Policía Local cuando sea necesario.
Es fundamental resaltar que la responsabilidad del mantenimiento adecuado, seguridad y habitabilidad recae exclusivamente en los propietarios de los inmuebles, quienes tienen la obligación de realizar inspecciones regulares, cada 50 años y luego cada 10.
Con el objetivo de asegurar la calidad de vida en la zona de Zamoray-Pignatelli, el Ayuntamiento impulsó este plan, frente a la creciente preocupación de los vecinos y grupos políticos por el estado de los edificios, que refleja una desatención por parte de algunos propietarios.
Como concluye Víctor Serrano, los técnicos municipales están realizando una extensa labor de inspección, evaluación y emisión de informes, que permitirán registrar el estado de los edificios y activar los protocolos necesarios en caso de encontrar problemas.
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