24h Aragón.

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Conflicto en Zaragoza por la simultaneidad de la festividad venezolana y una manifestación antiestadounidense.

Conflicto en Zaragoza por la simultaneidad de la festividad venezolana y una manifestación antiestadounidense.

Este sábado, la plaza de España en Zaragoza se convirtió en el epicentro de una intensa y polarizada manifestación. Por un lado, un grupo numeroso de venezolanos celebraba la caída de Nicolás Maduro tras una intervención militar de Estados Unidos, mientras que, al mismo tiempo, otro grupo se manifestaba contra lo que consideran un ataque imperialista en Latinoamérica. A pesar de la tensión en el ambiente, no se registraron incidentes mayores.

Desde las primeras horas de la tarde, los ciudadanos venezolanos radicados en Zaragoza comenzaron a congregarse en la emblemática plaza, llevando consigo banderas tricolores y un mensaje de esperanza tras la noticia de la destitución del mandatario. La atmósfera era de celebración, marcada por gritos de alegría y canciones reivindicativas que expresaban su deseo de libertad.

Sin embargo, la situación se tornó compleja cuando los dos grupos se encontraron en el mismo espacio. La concentración contra la injerencia estadounidense hacía eco de lemas como "¡Abajo el imperialismo! Fuera EEUU de Venezuela y América Latina", generando un cruce de mensajes que intrigó a los presentes. Ambos lados, decididos a permanecer allí, estaban bajo la vigilancia cercana de las fuerzas de seguridad.

Entre cánticos festivos, los venezolanos respondían a las críticas de los opositores, defendiendo su derecho a celebrar lo que consideran un nuevo amanecer para su nación. En medio del bullicio, surgieron enfrentamientos verbales, con acusaciones de falta de conocimiento por parte de los manifestantes que cuestionaban la motivación de quienes festejaban.

Del lado contrario, la presencia predominantemente española abanderaba un mensaje de resistencia frente al imperialismo. Entre gritos de rechazo hacia el presidente estadounidense y un coro de "El pueblo, unido, jamás será vencido", también se vislumbraba la empatía hacia la causa venezolana, con algunos participantes ondeando banderas de ese país.

A medida que avanzaba la jornada, las autoridades decidieron reubicar a los venezolanos hacia un costado de la plaza para dar prioridad a la concentración autorizada. Fue en ese momento cuando enfrentaron abucheos y acusaciones de traición, aunque algunos se mantenían firmes en la zona, defendiéndose de las críticas.

María Salinas, una de las venezolanas presentes, expresó su entusiasmo por la situación reciente: "Estamos felices porque al fin podemos decir que somos libres," declaró a Europa Press, al tiempo que compartió su deseo de regresar a su patria, aunque sólo sea un anhelo, dado que su partida fue forzada por la crisis.

Salinas, quien ha vivido una década en diversas ciudades de España, se mostró consciente de la complejidad del contexto internacional y la intervención estadounidense. Su deseo primordial es ver un cambio real en Venezuela y llamó a la acción al nuevo presidente electo, Edmundo González, para que inicie un camino diferente al de sus predecesores.

Germain, otro manifestante que ha pasado gran parte de su vida bajo el régimen chavista, compartió su experiencia emocional al escuchar los relatos de su familia en Venezuela. Su esperanza renovada refleja el deseo de un cambio palpable para los suyos, quienes continúan enfrentando una cruda realidad de necesidades básicas insatisfechas.

Desde el otro lado de la plaza, Mercy Rojas, de origen colombiano, expresó su tristeza y su lucha por una América Latina libre de intervenciones externas. Su mensaje giró en torno a la resistencia ante el imperialismo, recordando el pasado doloroso de la región y advirtiendo sobre los peligros que una intervención podría acarrear en países vecinos, como su Colombia natal.

Rojas subrayó que, aunque no justifica el régimen de Maduro, considera que cualquier cambio en Venezuela debe emanar del propio pueblo venezolano. Su intervención fue un llamado a la soberanía y al respeto por el derecho internacional, en un momento donde la democracia de la región enfrenta desafíos críticos.