ZARAGOZA, 1 de diciembre.
El profesor Juan José Badiola, experto en Sanidad Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza, se ha pronunciado este lunes sobre la seguridad de los productos cárnicos derivados del cerdo en España, asegurando que son "absolutamente seguros". En su análisis, también se refirió a la carne de jabalí, la cual calificó de igual manera como segura para el consumo.
Durante una entrevista con Europa Press, Badiola hizo hincapié en que Aragón no presenta casos de peste porcina africana, pese a que esta enfermedad ha sido identificada recientemente en algunos jabalíes de Collserola, en Barcelona.
El catedrático subrayó que el cerdo es un elemento esencial en la gastronomía española, siendo una fuente accesible y de alta calidad. Alertó que cualquier alteración en la producción de esta carne podría provocar incrementos de precios que afectarían a los consumidores.
Además, destacó la importancia que tiene la regionalización de la carne de cerdo en mercados como el chino, lo que beneficia a la economía aragonesa. Sin embargo, lamentó que España no cuenta con acuerdos similares con otros países, como Japón, Reino Unido o México, que podrían haber amplificado estas oportunidades.
Badiola señaló que España ostenta uno de los niveles más altos de seguridad alimentaria a nivel global, gracias a las reformas implementadas tras la crisis de las "vacas locas". Afirmó que el riguroso control de calidad en el sistema alimentario español impide que productos potencialmente infectados lleguen al mercado.
Con respecto a la peste porcina africana, enfatizó que este virus no se transmite a los humanos y declaró que existe un protocolo claro para contener su propagación. Rememoró casos de peste porcina registrados en España en los años 60 y mencionó cómo se ha diseminado esta enfermedad por diferentes países de Europa.
El investigador también reflexionó sobre la localización del brote en Collserola, que resultó inesperada, dado que se esperaba un riesgo mayor en áreas con alta producción porcina, como en algunas comarcas catalanas. A su juicio, los jabalíes, que abundan en la región, podrían haber proliferado en gran medida debido factores como la desertificación.
Con la presencia de vastos bosques y matorrales en España, los jabalíes tienen un entorno propicio para su reproducción, alimentándose en áreas agrícolas y desplazándose hacia las periferias urbanas en busca de comida, lo que podría haber contribuido a su infección.
Badiola explicó que las garrapatas representan un vector de transmisión para el virus, y subrayó el asombroso alcance de desplazamiento de estos animales, que pueden recorrer hasta 50 kilómetros en un día, lo que complica el control de la situación.
El especialista advirtió sobre la cercanía del foco de contagio a la autopista A-7, una importante vía de comunicación que conecta Barcelona con Francia. Defendió que las sólidas medidas de cuarentena deben ser determinadas por las autoridades sanitarias de Cataluña.
El catedrático mencionó que el brote detectado abarca una zona donde se han encontrado hasta 14 jabalíes muertos, y describió la gravísima naturaleza del virus, que causa una alta mortalidad en cerdos y jabalíes, además de ser sumamente contagioso y resistente.
A pesar de la crítica situación, Badiola confió en que las autoridades catalanas, en coordinación con el Ministerio de Agricultura, están llevando a cabo un esfuerzo decidido para controlar el virus y evitar que la enfermedad se extienda a otras regiones, incluyendo Aragón.
Advirtió que si el virus logra entrar en una granja, es probable que se propague rápidamente, lo cual comprometería la seguridad del ganado. Para minimizar riesgos, recomendó a los porcicultores intensificar las medidas de bioseguridad, restringiendo el acceso a sus instalaciones y establecidos cercos perimetrales.
Badiola mostró optimismo sobre la capacidad para controlar esta crisis, haciendo eco de cómo otros países, como Luxemburgo y la República Checa, han manejado brotes similares eficazmente en el pasado. También resaltó que la situación actual es preocupante para la economía española, ya que potencialmente podría frenar las exportaciones de carne.
Por último, el catedrático lamentó la falta de una vacuna contra la peste porcina africana, a pesar de que los esfuerzos en este sentido han sido constantes. No obstante, mostró su confianza en que, con la colaboración adecuada, se puede controlar la situación y proteger no solo la salud pública, sino también la economía nacional.
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